Límites y crianza natural

Desde poco después del nacimiento de los mellizos acudimos a un grupo de crianza que está guiado por pedagogas que basan todo su trabajo en la crianza con apego. En este grupo se plantea un tema en cada sesión y todos participamos compartiendo nuestras experiencias y nuestras dudas.

Lo primero que se planteo en el grupo fue que los límites son necesarios para la correcta crianza de nuestros hijos. Y no se trataba de una afirmación simple y fácil de asumir en un grupo de crianza con apego, donde los papás y las mamás estamos acostumbrados a no intervenir demasiado en el desarrollo de nuestros hijos. Así que, ante el pequeño revuelo que se generó, una de las pedagoga que dirige el grupo definió los límites como:

El entorno seguro que permite el desarrollo físico y emocional en libertad de nuestros hijos.

De esta forma, desde un primer momento se dejó muy claro que los límites no son herramientas para censurar, reprobar o ejercer la coerción cuando nuestros hijos no se comportan según nuestras expectativas o deseos. Con los límites creamos un espacio, físico y emocional, en el cual los pequeños pueden actuar en total libertad sin riesgos para su integridad física y psíquica ni de quien los rodea. Siguiendo este punto e vista, un castigo nunca es un límite, porque el castigo impide la toma de decisiones, aparta al niño del foco del problema y le impide afrontarlo.

Una de las cuestiones que más preocupaba en los padres y madres del grupo era como hacer entender precisamente que un límite no es un castigo y la solución propuesta era facilitar un tiempo de adaptación en el que se pueda interiorizar y así evitar o minorar la resistencia. Y sobre todo saber gestionar las alternativas. Sabemos que es importante para el desarrollo de los bebés la libertad de movimiento, el estar en el suelo tumbados y que por ellos mismos prueben a girarse, apoyarse, reptar, gatear, andar, etc, pero también que los enchufes suponen un riesgo potencial; así que, en vez de limitar su capacidad de desplazamiento hacia ellos, podemos colocar protectores y cuando sean un poco mayores y tengan un mayor nivel de comprensión les explicamos los riesgos que conlleva la electricidad.

La agresividad no es mala por si misma, es una característica que nos puede ayudar en caso de amenaza. En casa y en el entorno habitual de cualquier niño, lo normal es que las amenazas no existan, la agresividad y más aún la violencia están fuera de lugar. Por eso se limitan los golpes, los insultos, etc… Pero sucede que muchas veces la agresividad y el comportamiento violento es expresión de otros problemas que no se ven a simple vista, por lo que hay que estar muy atentos cuando esto sucede. De nuevo se impone la gestión de alternativas, el límite es no pegar ni insultar, pero si el niño pasa muchas horas sin actividad física, con contacto escaso con niños y adultos, si hemos restringido en aras de una supuesta seguridad total su capacidad de decisión, puede que la violencia aparezca y no es que el niño odie a sus hermanos, a sus compañeros de colegio, a sus padres, puede que sea una llamada de atención que debemos atender y no pensar en como reforzar el límite.

El tema de los límites es una cuestión compleja y no pretendo con este post hacer ninguna tesis irrefutable. El espíritu de este blog es compartir experiencia y conocimiento respecto a la crianza. ¿Cuál es tu opinión? ¿Qué experiencia tienes con los límites?

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15 pensamientos en “Límites y crianza natural

  1. Es cierto que a veces entre las personas que creemos que se puede educar dejandoa. Nuestros hijos q se desarrollen en libertad, nos cuesta entender la diferencia entre limites, dejar ser, oprimir… Me ha gustado lo q has escrito y puede ayudar a muchas personas a no castigarnos tanto cuando tenemos que decir que NO a algo, o cuando tenemos que poner normas, limites… Pasate por la pagina de Maternidad Continuum ha escrito un post este semana sobre.. “en mi casa hay normas” puede que te guste… Y has leido el libro… Libertad y limites de Rebeca WIld. Yo lo leí cuando Lucas hizo dos años, cuando empezó mi caos mental entre limites, libertad…. Y me gustó y ayudo mucho. Un saludo. Una vez más felicidades por tu post semana!!! (www.enlasmanosdeyaras.com)

  2. Yo tengo un “dilema” “preocupación” “comedura de coco” con este tema…
    No quiero criar a mí hija castigando, ni gritando ni que haga las cosas “porque lo digo yo”, pero me da miedo ser demasiado permisiva y que se me suba a la chepa o cualquier historia de esas que me cuentan por ahí…

    Un saludo guapo

    • Maca, poner límites no es castigar. Es dar a nuestros hijos de un entorno seguro, informarles de los que no deben hacer o decir porque atenta contra su integridad física o emocional, la nuestra o de terceros. Y lo debemos hacer de forma que los interioricen y asuman como propios, por eso buena idea dar un tiempo de adaptación en el que somos un poquito permisivos. Además los límites no son eternos, tenemos que revisarlos y más rápido de lo que pensamos, porque nuestros hijos e hijas crecen a más velocidad de lo que creemos.
      Respecto a “que se me suba a la chepa o cualquier historia de esas que me cuentan por ahí…” creo que son eso “historias”. Creo que la crianza con apego, con amor, es el camino y en mi experiencia, tengo mellizos de 9 meses y una peque mayor de 7 años, nunca me ha pasado que eso.
      Espero que te ayude.

  3. Pues este es un tema que ahora que Mollete ha hecho un año empezaba a quitarme el sueño: no sabía cómo podía convivir el concepto de límites en la crianza con apego. Me ha encantado la definición que das y la entrada me ha aclarado las ideas, ¡Muchas gracias!

  4. Nosotros aún no estamos metidos en la honda cuestión de la educación, pero siempre hemos tenido claro que a los niños hay que ponerles límites, porque se van a encontrar con ellos en cuanto comiencen a tener contacto con el resto de la sociedad: en la guardería, con los abuelos, en casa de otros niños, en el colegio, etc., no van a poder actuar siempre como quieran si su comportamiento no es el adecuado. Por eso pensamos que lo mejor es enseñarles en casa. Y no es cuestión de pasarse el día gritando y sin dejarles moverse de un sitio sólo porque nosotros estamos más cómodos cuando están quietecitos, sino haciéndoles ver las ocasiones en las que están actuando mal, y sobre todo, que tengan bien claro que en casa mandamos nosotros, igual que en la guardería mandará la profesora y los abuelos en su casa. Porque conocemos algún que otro caso de niños dictadores con padres sometidos a su voluntad… Ahora, también debemos reconocer que esta es la teoría que nos hemos planteado y que queremos poner en práctica ¡lo que desconocemos es si seremos capaces de cumplir con ella cuando llegue el momento!

    • Creo que tenemos un punto de vista diferente. Cuando dices: “no van a poder actuar siempre como quieran”: Precisamente ponemos límites para que actúen como quieran. Es importante que su desarrollo se produzca en libertad y con los límites les ofrecemos un espacio seguro (físico y emocional).

      Sobre la autoridad desprendo de tu comentario que crees que los límites sirven para marcar que “en casa mandamos nosotros”, pero con los límites no definimos quien manda en casa, sólo protegemos a quien, por su estado de desarrollo, no tiene capacidad para conocerlos por sí mismo.

      El tema de los “niños dictadores con padres sometidos a su voluntad” es una cuestión diferente. Puede llegar a darse el caso de imponer límites, pero centrados en cuestiones no relevantes o que la solución frustra al niño y con los que obtenemos un comportamiento que no deseamos. Además, existen padres que educan siempre en base a recompensas materiales.

      Qué opinas?

  5. En mi opinión, los niños también se sienten seguros y atendidos con los límites. Ellos necesitan saber qué está bien y qué está mal, y son agradecidos cuando se lo muestras. Obviamente, ese agradecimiento se ve después, no en el propio momento. Te agradecen que te preocupes por ellos, que tomes tu tiempo y tu paciencia a cambio de mostrarles eso.

    Y no frena su desarrollo si se hace correctamente, sino que pasa a formarle como persona, listo para integrarse en sociedad, respetando su personalidad, sus ideas y sus talentos.

    Esos límites no tienen por qué imponerse siempre en forma de castigos, sino que a veces se pueden ofrecer en formas de alternativas, para que ellos vean que es mejor eso. Depende de la situación, del estado del niño… y del adulto.

    Pero siempre (y, digo, es mi opinión), el adulto debe conservar la calma en la medida de lo posible, explicárselo seriamente, sin sulfurarse, de manera tranquila.

    Es bonita la teoría, y se puede llevar a cabo. A veces perderemos los papeles pero… ¡nosotros también tenemos malos días! (luego nos tocará arreglarlo).

    Un saludo

    • Estoy de acuerdo con la mayor parte de tus afirmaciones, pero cuando dices: “Esos límites no tienen por qué imponerse siempre en forma de castigos” me doy cuenta de que no me expliqué bien. Los límites no son castigos nunca, no tienen nada que ver. Un castigo es una privación y un límite ofrece libertad.

  6. Pingback: Repaso dominical a la Multiblogosfera (1ª semana de marzo 2013) - Somos Múltiples

  7. Yo pienso que es necesario marcar límites en el sentido de ser una guía para ellos; en mi opinión no para que sepan quién manda, sino que necesitan saber qué pueden hacer y qué no, y eso les da seguridad y confianza. El tema de los límites es muy subjetivo; nosotros tratamos que se basen en reglas simples pero muy importantes (para nosotros) respecto a la seguridad y el respeto a uno mismo y los demás. Después hay un abanico muy amplio que tratamos que sea negociable en la medida de lo posible. Y también es importante contar con la edad del niño y la fase de maduración en la que se encuentra: a veces no se puede pedir peras al olmo y es mejor distraer o evitar.
    Así lo vemos nosotros!

    Un abrazo!

    • Totalmente de acuerdo. La edad del niño y su madurez son un factor determinante. Distraer y evitar son formas de presentar alternativas para no tener que imponer un límite en una cuestión que costaría hacer entender a un bebé.

  8. Yo no estoy de acuerdo con los castigos. Hasta que tuve a mi hijo en brazos era de las que decía: una nalgada a tiempo…” pero claro, no eran mis hijos. Mi bebé tiene seis mese y aún no tengo experiencias propias pero veo a mis sobrinos y me surge la pregunta ¿Pero que hacer cuando el niño rebasa los límites?, ¿qué hacer? Por ejemplo si le decimos al niño de 5 años, no juegues con los libros de papá, estos son tuyo y puedes jugar con ellos, ahí hay un límite y una alternativa, cierto? qué hacer si el niño nos ignora y juega o daña los libros del papá? Hablar? pero si no nos escuchó la primera! Quitarle la TV, los videojuegos?, no! porque no tienen que ver con su actitud. Pegarle? Menos! Qué hacer?

  9. Gracias!! yo castigo, pero sabes? descubrí que era mejor castigarnos juntos, si te mando al rincón de pensar porque lo has hecho mal, yo también me voy al mio, que está al lado, ni hablamos, pero él siente que lo ha hecho mal, luego si me acuerdo en algún momento se lo explico,
    Los límites, los hay infranqueables, y otros van cambiando según crecen ¿no?

  10. Pingback: LIMITES? | Madres estresadas (sin fronteras)

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