Crianza con respeto y confianza

Tras el nacimiento de los mellizos seguimos muy vinculados a la doula que nos ayudó en el proceso de preparación, parto y puerperio. Con los peques ya con 6 meses hicimos con ella un curso de masaje infantil y nos encantó encontrar un momento en el que los teléfono se apagaban y solo estabamos para nuestros tres hijos. Al terminar echabamos de menos tener un momento a la semana en que todo se para y solo estás para los peques y nos inscribimos en un curso de crianza, también por nuestro interés en evolucionar, en compartir penas y alegrías con personas afines, en formar tribu.

Desde la primera sesión el curso nos sorprendió. El tema era “respeto y confianza” y nos hizo pensar mucho sobre las veces que interveníamos imponiendo límites a nuestros hijos por exclusiva comodidad nuestra, sin pensar en si son necesarios, si son beneficiosos para su desarrollo. Nos hizo pensar en si confiábamos en nuestros hijos.

Unas cuestión que se dejó muy clara desde el primer momento fue que los límites son necesarios, pero que era probable que no todos los que se iban marcando lo fueran. Un ejemplo que se valoró fue sobre la capacidad o no de los pequeños para decidir sobre que ropa ponerse. No se trataba de los argumentos estéticos, sino de lo adecuadas que eran las prendas que elegían respecto al frio, calor, lluvia, etc… La discusión giró en torno al criterio de los peques (mayores de 3 años) para tomar decisiones por si mismos. Los ejemplos de supuesta falta de criterio eran: “si vamos a pasear a la playa en invierno se quiere descalzar y mojar los pies”; “cuando salimos de un local cerrado donde hacía calor, no se quiere poner el abrigo en la calle”; “si estamos de tarde en el parque y commienza a hacer frío no hay quien le ponga un jersey”. Las formadoras nos planteaban si es que dudábamos de la capacidad de sentir frío y calor de nuestros hijos, que podemos dejarles decidir y que seguramente nos sorprenderemos. Está claro que nuestra responsabilidad como adultos es llevar en la mochila el abrigo, si es que se olvidan de cogerlo, y si manifiestan que tienen frío ofrecerlo entonces.

La verdad es que llegamos a casa impactados, no es que seamos unos padres muy intervencionistas, pero nuestra peque mayor se viste con lo que nosotros por la noche le dejamos preparado y no hay participación por su parte. Decidimos hablar con ella, le explicamos que a en el curso de crianza nos dimos cuenta que puede que no confiaramos en su criterio respecto a que ropa ponerse cada día y que desde ese mismo momento ella era responsable (tiene casi 7 años) de preparar su ropa de forma adecuada al clima y a las actividades que tuviera al día siguiente. Esa misma noche antes de acostarse preparó la ropa para gimnasia y valoró que con una camiseta era más que suficiente y que para estar en la calle un abrigo. Nos mordimos la lengua, pero ella tenía que ser la que se diera cuenta de que una camiseta en invierno es insuficiente (le metimos en la mochila del cole una sudadera).

Por la tarde la fui a recoger y nos dimos ella y yo un paseo con los mellis. Y merendamos en unos soportales donde no entra el sol y corría una brisa fresca… y ella en camiseta y yo sufriendo por que veía que temblaba de frío. Pero a pesar de que ella no me pidió el abrigo ya no esperé más y se lo ofrecí. Intenté se respetuoso, indirecto; ella lo tuvo claro: “Papá! No era yo la que ahora tomaba esas decisiones?!” Y se fue a jugar a la plaza corriendo, con su camiseta insuficiente. Nos fuimos a casa y en la bañera estornudó unas cuantas veces, yo le expliqué que cuando nos enfriamos mucho podemos resfriarnos y por eso ella ahora estornudaba. Ella abrió los ojos y me dijo que no lo sabía, que no se puso el abrigo porque “prefiero el fresquito al calorazo”. El tema quedó ahí.

Antes de acostarse se dispuso a preparar su ropa, fue a la ventana a ver si llovía y me preguntó si mañana haría frio a lo que respondí que si. Al día siguiente se fue con dos camisetas, una camisa, una chaqueta y abrigo. Frío no pasó, pero se que estuvo incómoda con calor, pero viendo que ella estaba buscando su confort decidimos siguiera experimientando.

Desde entonces, han pasado dos meses, siempre elige ropa adecuada.

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27 pensamientos en “Crianza con respeto y confianza

  1. ¡Que bueno!
    😛
    Yo era de las niñas que me dejaban decidir y cuando veo fotos de mi infancia le digo a mi madre que ¿en qué estaba pensando? y ella sabiamente me dijo: en que supieras tomar decisiones…

    Pero ya me ves…sigo siendo un poco desmadrosa 😛

    Grandes lecciones para ambos.

    Un besote desmadroso

  2. Mi caso es totalmente el contrario, una nula capacidad de decisión y cuando veo las fotos de niño pienso ¿pero cómo no fui capaz de imponerme? Por eso me agrada que mi hija gane autonomía y que yo pueda confiar en que sabe resolver.

    • Creo que dejar de intervenir más de la cuenta es casi imposible, pero por lo menos es interesante hacer el esfuerzo de intentarlo. La verdad es que la recompensa es enorme.

      Seguro que monillo te sorprende 🙂

  3. ¿Y esas clases cómo las encontrasteis? Me encanta el post, el tema, el respeto y la confianza en nuestros hijos, siempre velando por su bienestar, claro está.
    Creo que existe la tendencia errónea de “menospreciar” a los más pequeños por simple hecho de ser niños, nos olvidamos que son personitas, con cierto criterio, personalidad y una gran capacidad de entendimiento.
    Mi madre siempre nos explicaba el por qué de las cosas, y se de buena tinta que era muy criticada, le solían decir ¿por qué le das tantas explicaciones a tus hijos? Deben obedecer y punto.
    Ella siempre nos hacía ENTENDER. De ese modo, el día que tuviéramos que tomar decisiones sabríamos elegir y a su vez, estaba formando adultos consecuentes.
    ¡Vaya charla!
    Repito: me encanta vuestra filosofía de crianza.

    • Contactamos con la doula (que ya es nuestra doula de cabecera) a través de la Fundación Eomaia y acabamos siendo socios. Es desde la fundación que recibimos información de cursos, charlas, reuniones.

      Las clases las imparten dos pedagogas que estaban al frente de un proyecto de escuela basada en esos criterios. No son cosas en las que no pienses, ni que no se te ocurran, pero desde luego es un momento en el que trabaja activamente para repasar que estás haciendo respecto al tema que se trata con tus hijos. Y se hace en común, todos los temas se hablan entre todos y a veces reímos, otras lloramos, pero salimos con la sensación de avanzar.

      Además al curso vamos todos con los peques, los que son bebés se quedan con nosotros y los que son mayores realizan actividades en el aula de al lado con mujeres que forman parte del grupo de apoyo a la lactancia.

  4. Qué interesante lo que planteas, es importante darles ese espacio, me ha gustado mucho lo que planteas. Y como dices, los límites son importantes, pero hay que saber cuales.

    • ¡Gracias! me informaré a ver si hay algo parecido en Torremolinos o Málaga, me encanta la idea.
      Nosotros íbamos a las clases de posparto del centro de salud, pero pasado un tiempo no decían nada nuevo y el Ratón era la más grande de la clase, llegaban nuevas mamis y nos quedamos “fuera de onda”.

  5. Bravo por tu niña!!! La verdad q tienes mucha razon,les hacemos “tontos”.
    Yo estoy emocionada porque el Cachorro, a sus 30 meses, ha elegido 2 camisitas ayer en las rebajas super molonas 😉
    Estoy segura q los mellis pasaran antes por esta gran etapa.

    • Seguro que los mellis pasan antes cada etapa con la peque mayor de ejemplo, para ellos y nosotros.

      Ser padres es una experiencia viva, que cambia y evoluciona. Si te quedas estancado no estás a la altura de lo que tu hijo necesita.

  6. Yo tampoco era tan consciente del tema de los límites que les imponemos, hasta que fuimos a vivir primero a Holanda y después aquí a Viena. Por ejemplo para mi fue una gran sorpresa que los niños juegaran descalzos en los parques y columpios durante la primavera y el verano. Al principio me parecía peligroso, sucio, raro… Y después he percibido la importancia de ello, y la necesidad que los niños sienten de hacerlo. Creo que es algo bastante cultural, y en las culturas más latinas se tiende a la sobre-protección e imposición de límites mucho más. Yo sigo luchando por vencer mis prejuicios, porque cierto es que la primera reacción, como señalas, es tender a ponerle la chaqueta, el zapato, decirle que tenga no haga aquello… Pero creo que ser conscientes del tema es un primer paso, y quiero pensar que con ello iremos consiguiendo cambiar nuestros hábitos y preconceptos poco a poco. Me parece una reflexión super interesante para ir avanzando en la crianza, gracias! Un beso

  7. Muy interesante. Nosotros empezamos hará unos meses, cuando cumplió los 6, aunque los fines de semana de todo el el año anterior ya se planificaba el sólo la ropa (vaya, los días que estábamos por el pueblo, si teníamos una cita importante fuera, se la escogía yo, jeje, porqué él no se aleja mucho de los chandals…).
    Por lo que respeta al frío / calor, hemos tenido conflictos estas fiestas de Navidad porque realmente ha hecho mucho más calor de lo normal por la época y muchos días ha salido a jugar a la calle en el medio del día sin chaqueta. A mi me entraban temblores con solo verlo pero claro jugando a fútbol o corriendo camino arriba camino abajo y preparando una cabaña en el bosque poco frío tenían él y sus amigos… Hasta que uno de estos días lo vi en manga corta. En pleno enero, no pude reststirlo y le pedí que se pusiera al menos la camiseta encima, que ya entendía que estaba acalorado pero que la manga corta era para primavera-verano, nunca para invierno, y el pobre me hizo caso, jeje.

  8. Me ha encantado el post, yo estoy muy de acuerdo con tu doula, hay que dejar elegir a los niños y que aprendan a ser consecuentes. Mi padre decía que el abrigo es la prenda que se ponen los niños cuando las mamás tienen frío y es verdad. En mi caso mi madre es el ser más friolero del mundo y yo todo lo contrario y aún hoy con 32 años seguimos discutiendo porque quiere que me ponga el abrigo cuando yo no tengo frío.¡Sabré yo si tengo frío o no!

  9. Me encantó esta reflexión! Yo siempre traté de respetar sus individualidades aunque a veces uno aprende en el camino que no lo hace tan bien, jaja. Por ejemplo cuando mi nena era una bebé, y más aun cuando empezó a gatear, se encastraba de lo lindo y yo ahí preocupadísima por la ropa- que si era nueva, que si se echaba a perder- hasta que una amiga me dijo “tranquila que la ropa se lava déjala disfrutar en paz” y la verdad tenía razón. Hay cosas que me hacen intervenir como a día de hoy con 4 años que mi hijo menor a veces insiste con meterse cosas en la boca como monedas y eso, intervengo! explico!; en otras debo morderme pero no intervengo como la ropa de mi hija. Tiene 9 años y es muy “personal” para vestirse como calzas rayadas con vestidos floreados y esas cosas, le fascina, ve algo que le gusta y es cómodo se lo pone y si bien a veces luce como una patada al hígado de la moda jaja siempre me dijo ” qué bueno que sea personal y que no se guie por lo que debe o no usarse, que no se uniforme”… en eso sale a la madre aunque yo viéndolo de afuera me chille cómo combina jajajajaja.

    • Es que este conocimiento de criar con apego, con confianza, con respeto, con AMOR es algo innato. La postmodernidad nos hace creer que no son buenos valores, pero no es más que un elemento de control y alienación desde la infancia.
      A veces una pequeña llamada de atención sobre estas cosas nos hace reaccionar y abrir los ojos a tiempo.

  10. Genial el post. Pequete jamas de los jamases se quiere poner la chaqueta yo preocupada queria q se la pusiera y un par de veces me he enfadado con el, por miedo a q se enfriase. Pero creo q si no quiere ponerse la chaqueta es por q tiene calor, por lo que he optado a salir de casa cin 2 chaquetas, una mas fina y otra mas gordita. Le dejo salir a la calle sin chaqueta y una vez alli le pregunto si tiene frio o no y si es asi si quiere chaqueta y cual de las 2 prefiere. El a sus 2 años toma la decision adecuada, yo compruebo tocandole las manos si tiene frio realmente. Pocas veces se equivoca. Que bueno saber q esas pautas q yo aplico inconscientemente os las ha dado una profesional, no lo estoy haciendo tan mal entonces 🙂

  11. Qué buen post, gracias! En general intento no “marcar” tanto al peque, porque soy consciente de que lo hago… pero tengo años de “marcaje” parternal a fuego y me sale sin pensarlo siquiera. Así que aunque en general voy mejorando, y le dejo elegir su ropa, no lo fuerzo a comer, etc, me vienen bien recordatorios como este post tuyo, porque a veces me descubro poniendo límites totamente estúpidos. Qué pena no tener posibilidad de hacer talleres como los vuestros, me parecen geniales.
    ¡Gracias por compartirlo! espero que haya más 😉

  12. Un tema muy inyeresante! tendemos ser proteccionistas por naturaleza pero deberiamos ser mas flexibles en los temas menos importantes, en mi caso (2 años) les pongo la ropa que toca y les doy a elegir entre 2 abrigos o les indico cuando debemos irnos del parque pero les doy a elegir cuantas veces mas pueden bajar por el tobogan, me doy cuenta de que este tipo de decisiones les permiten reafirmar su personalidad y a ellos les encanta, asi que todos contentos

  13. Muy interesante este post y reflexionar sobre él. A veces parece mentira todo lo que se puede conseguir con tan poco, y lo que nos cuesta ver algunas cosas. Mi mayor aún es pequeña (tres años), pero puede que mañana empiecen a cambiar un par de cosas. Gracias.
    Le encantan los trapitos, cuando era un moquito que casi no sabía hablar ya nos decía lo que pegaba y lo que no, nos dice cuando quiere ir a la peluquería… No va a ser difícil.

  14. Realmente bueno la enseñanza de la doula. Supongo que como ellos crecen tan deprisa algunos padres no estamos atentos (o no la acabamos de aceptar) a las transiciones de las edades; lo que nos lleva seguir preparándoles la ropa como siempre, tratándolos de “bebe” cuando ya son mayorcitos y un largo etc.
    Estas enseñanzas hacen parte de la nueva crianza, donde se escucha y se reflexiona .en familia y esto es maravilloso.
    Me ha encantado, tienes a una gran chica!
    Un abrazo.

  15. Me ha encantado, y además, me deja más tranquila porque a mi pequeño mayor, R, de 21 meses ya le dejo elegir los zapatos. Eso sí, sólo para andar por casa, porque de momento, mucho criterio no tiene. De hecho, siempre elige llevar las botas de agua por casa…Pero sus motivos tendrá, y digo yo que no le hace daño a nadie, ¿no?

  16. Nosotros aun no hemos llegado a esa fase, ya que el peque es demasiado peque, pero tu post me sirve para hacerme un par de notas mentales para cuando llegue… efectivamente, acompañandoles,a los niños hay que dejarles experimentar para aprender, y claro, eso pasa por equivocarse a veces. Supongo que nuestra labor como padres es estar ahí como habéis hecho vosotros, para resolver dudas y evitar que en la equivocación “la sangre llegue al río”. Buen post. Saludos

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